En un diario que intercambiaba y escribía a medias con mi amiga Cris, encontré ayer un papel doblado. Es una carta que nunca llegó a recibir. La copio aquí tal cual.
21 de Agosto - 2oo9
Esto es demasiado importante como para ponerlo en el cuaderno. Ni siquiera sé si lo llegarás a leer, pero necesito desahogarme. Una noche más, no puedo dormir. Solo tengo ganas de llorar, y si intento relajarme y dormir, recuerdo todo lo que ha sucedido. No puedo dejar de pensar. Mi cabeza hace que me acuerde de cada grito y cada amenaza. Esta vez fue más allá. Me levantó la mano, me dijo que deseaba pegarme, que me iba a dar tantas ostias que no me llegaría a reconocer, y que no iba a parar hasta quedarse a gusto. En ese momento le contesté "lo que faltaba". Sí, es provocarle, pero una parte de mí quería que pasara. Si esa es la única manera de parar esto, quiero que por un día lo cumpla. Porque si me pega, no dudaré en denunciarle. Tendré pruebas por fín de todo. No lo pensaré más y no me arrepentiré, porque ahora me arrepiento de no haberlo hecho ya. Pensé que puedo aguantar hasta acabar el curso (si supero las pruebas tengo que irme un año a Jaén) pero cada día es como una cuesta que tengo que subir, una cuesta no, una montaña. Y durante el viaje a la cima siempre hace malo, siempre llueve y muchos días hay tormenta...
Estoy cansada de llorar, de no soñar, de no dormir, de no comer. Cada día me recuerda lo que soy: "no eres nada" me dice. Tiene razón, no soy nadie en esta casa. Soy tan solo una marioneta que utiliza cuando quiere para no aburrirse. Soy un juguete que rompe a su antojo, y cuando yo me recupero, él se divierte desmontándome otra vez.
No es que esté triste, solo siento un vacio, una nada que se hace grande por momentos. No quiero que me consuma. Quiero vivir. Quiero vivir sin tener miedo, sin medir mis actos y mis palabras. Quiero vivir sin sentirme responsable ante nadie, vivir mi propia vida sin rendir cuentas y ser libre. Me siento atada. Presa de alguien loco, que disfruta, que realmente le divierte verme mal. Y lo peor es que me está volviendo loca a mí. Me siento como una idiota que exagera todo, porque ni yo misma me creo nada de lo que me pasa, me parece subreal que estas cosas sucedan y más a mí. Siempre se piensa que las cosas fuertes y desagradables le pasan a los demás. Y no... se equivocan, nos equivocamos.
El miedo existe.
No hay comentarios:
Publicar un comentario