La felicidad es efímera. Todos sabemos que no siempre estamos felices, aunque seamos felices.
Bien, yo no era feliz. No había suficientes razones que equilibrar la balanza y sentirme bien. Durante un tiempo, la pesadilla pudo con ello.
Recuerdo como en los veranos, en el pueblo, veíamos por la noche estrellas fugaces. Yo cerraba los ojos y pensaba siempre en algo concreto. Pasaba igual con mis cumpleaños, y en todas las demás situaciones donde se podían pedir deseos: yo rogaba SER feliz.
Hoy puedo decir que mi deseo se hizo realidad.
Que feliz soy de que seas feliz, da gusto saber, que a veces los cuentos acaban bien. Te quiero bonita =)
ResponderEliminarLo importante es saber reconocer en el momento que la felicidad aunque efímera, sea verdadera.
ResponderEliminarsaludos
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