miércoles, 20 de junio de 2012

La sombra de la pesadilla.

(Martes, 7 de diciembre del 2010)

Estoy viviendo otra vez, después de que la pesadilla se cruzara en mi camino. Tengo una casa que casi es un hogar, aunque espero no quedarme por mucho tiempo, y es que está cerca de él. Todavía no puedo irme a otra ciudad, pero sigo deseándolo con todas mis fuerzas. Empezar de cero y olvidarme de todo lo que pasé.
Aquí es difícil, lo veo por las calles, me cruzo con él con frecuencia...  Cuando me lo encuentro sigo agachando la cabeza, esta vez intentando evitar su mirada, esa que me muestra odio, repulsión y superioridad, y hace que me invada un miedo paralizador horrible que me mata por dentro.
Creo que me cambia la cara cuando le veo, siento como que me quedo sin fuerzas y empiezo a ponerme pálida por momentos. Ahora escribiendo esto siento algo parecido. Tengo muchas ganas de dejar el boli y llorar. Solo llorar...

domingo, 8 de abril de 2012

La importancia del SER

La felicidad es efímera. Todos sabemos que no siempre estamos felices, aunque seamos felices.

Bien, yo no era feliz. No había suficientes razones que equilibrar la balanza y sentirme bien. Durante un tiempo, la pesadilla pudo con ello.

Recuerdo como en los veranos, en el pueblo, veíamos por la noche estrellas fugaces. Yo cerraba los ojos y pensaba siempre en algo concreto. Pasaba igual con mis cumpleaños, y en todas las demás situaciones donde se podían pedir deseos: yo rogaba SER feliz.


Hoy puedo decir que mi deseo se hizo realidad.

viernes, 16 de marzo de 2012

Ellas

¿No es más sano, de una manera anímica y mental, pensar lo positivo de las cosas? Es decir, ¿no somos más felices cuando vemos el lado positivo de lo que nos rodea?

Hace unos días fue el día de la mujer trabajadora (8 de Marzo) y he tenido la desgracia de leer comentarios que, personalmente, me han parecido ofensivos.

Yo tengo una opinión bastante clara de este día. Pienso que es un día de reconocimiento a la lucha y el esfuerzo que tuvieron que hacer nuestras antepasadas (tal vez madres, abuelas, bisabuelas, tías...) para que HOY, nuestra generación, tengamos derecho a trabajar, y que, por ello, nuestra vida no dependa  exclusivamente de los hombres.

No creo que sea un día de discriminación, es una memoria. Un recordatorio una vez al año de que tenemos la suerte de trabajar. Y recordatorio también de que actualmente hay millones de mujeres que no tienen esta misma suerte.

¿Por qué no dar las gracias por tener este día? Significa que LO CONSIGUIERON. Que hubo mujeres que en un tiempo machista se alzaron y pidieron la oportunidad de ser iguales a los hombres. Y al dar ese paso, todos evolucionamos. Nosotras ahora lo tenemos fácil, pero ELLAS lo lucharon. Respetemos su memoria, y admitamos que este día es para nosotras, pero gracias a ELLAS.
No soporto que la gente (sobre todo las mujeres) echen tierra a este maravilloso día. Y si alguien se siente ofendido o sigue pensando lo mismo, lo siento por ambas cosas. Tan solo tenía que decirlo.

jueves, 19 de enero de 2012

Margarita

Así se llama la persona que me hizo despertar.

Era 1º de Bach, y yo salía riéndome de clase de lengua, antes de que tocara el timbre. Caminaba sola por el instituto vacío, y la verdad, no recuerdo por qué me reía, ni por qué me habían dejado salir antes. Entré a la cafetería, y estaban las dos chicas que atienden allí, y Margarita, mi profesora de matemáticas.
Y entonces me dijo (palabras textuales, de esto sí que me acuerdo bien) "Por fin conozco la sonrisa de Beatriz".


Lo que pasó después no lo sé, supongo que sonaría el timbre y se llenaría el bar de ansiosos por un bocadillo o un dulce. Yo estaba en otro lado. ¿Por qué razón Margarita me decía después de tanto tiempo que por fin me veía sonreír?

Sus palabras hicieron 'click' en mi cerebro, y éste le pidió a mi alma alguna explicación. Éste último no supo qué contestar. Me quedé parada. A partir de ahí reaccioné. Me percaté de que algo me estaba consumiendo sin darme cuenta. Y darme cuenta fue peor.

El maltrato venía de lejos, pero os juro que hasta ese momento lo creía normal, cotidiano, común. Yo lo pasaba mal en casa, pero creía que "esas cosas pasan" en todos los hijos, que, no sé... yo era como esos adolescentes rebeldes, y por eso merecía gritos y castigos. Lo veía lógico.

Unas semanas más tarde Margarita se acercó a mí para pedirme un favor. Necesitaba que ayudara en el bar por unos meses pues una de las chicas iba a dar a luz. Ella misma me recomendó a la encargada, diciendo que era una alumna ejemplar y muy buena chica, y que no tendrían ni un problema conmigo. Aquello fue mi salvación. Despertar de mi pesadilla fue sentir cada grito y golpe más fuerte que nunca, pero en el instituto me sentía útil. Los profesores se volcaron conmigo y me dejaban salir antes de terminar 3ª hora para llegar y prepararme en el bar. Yo ahora creo que Margarita sabía que algo me pasaba, y que eso podía ayudarme. Ahora escribiendo esto me doy cuenta...

Y no creáis, el despertar de mi pesadilla fue muy largo. No fue fácil asimilar y aceptar que vivía con un maltratador, pero eso ya es otra historia.

Margarita solo dio el disparo de salida.

domingo, 15 de enero de 2012

Ser Feliz Así

¿Qué hacer cuando el hombre que te maltrató durante años conoce donde vives ahora, crees que tiene llaves de tu casa, y sabes bien que guarda una pistola en el cajón?

Así (sobre)vivo. Esperando que ningún día se cumpla lo que acabas de pensar. Ahora sigue imaginando... ¿Tú que harías? ¿Cómo sigues tu vida?

No es tan fácil ser feliz así, ¿no?.

De Mujer A Mujer

Hoy me encontré con mi padre y mi abuela por la calle. Y dudo que fuera casualidad, pues estaban en la hora y lugar dónde quedo siempre con mis amigos. Yo por respeto a mi abuela me acerqué y la saludé. Entonces ella quiso que le diera dos besos a mi padre también. Dije que no, y enseguida esa mujer empezó a echar pestes sobre mí y a mandarme lejos. ¿Qué clase de persona insulta a una víctima y defiende a un claro maltratador?

Lo de mi abuela no es un caso aislado. Por lo que me han contado otras víctimas y lo que he podido ver en reportajes y entrevistas, las familias de ellos casi siempre suelen desechar la idea de que su hijo, hermano o tío sea capaz de algo así. Al apoyarles tan incondicional y ciegamente alimentan la idea de que su actitud es la correcta, y con ello se crecen en su superioridad machista.
Y nosotras recibimos doble maltrato, por parte de él en casa, y por parte de su familia, que ignora el sufrimiento y solo se mueve por lazos..

Llevaba dos días con la sensación de que me los iba a encontrar. Y me los encontré. Andaban con paso firme, como si no les importara nada, sabiendo que yo estaría allí. Pero yo llegaba tarde y los veía desde atrás. En ese momento no sabía si echar a correr en sentido contrario, quedarme quieta (y observar hasta que se fueran de esa calle), o acercarme e intentar ser lo más ciudadana posible saludando a los que un día quise. Como leísteis, hice la tercera.

Y me hicieron daño una vez más.

jueves, 13 de octubre de 2011

51

Ya son 51 mujeres ASESINADAS este año.
51 almas robadas mucho antes de este triste final.
51 golpes en mi corazón.
51 bofetadas a la realidad.

¿Cómo se para esto? Hace mucho tiempo que pienso si las leyes sirven de algo. ¿Un papel impide una puñalada? ¿un artículo en un decreto las defiende de un disparo? ¿acaso es un escudo físico que las proteje de una muerte anunciada? ¿una orden de alejamiento las aleja realmente de su peor pesadilla?

Tantas preguntas.

Hay mucha gente que dice fácilmente "tienen que denunciar, no sé por qué no denuncian" ¿Creen en serio que hasta que llegó él o ella, o vieron esa campaña en la televisión con rostros famosos, ELLAS NO PENSARON en la posibilidad de DENUNCIAR?
Claro, no ven que es tomar la decisión más difícil y que las marcará de por vida, a ellas, y si tuvieran, a sus hijos.

Yo creo que DENUNCIAR es exponerse a las personas que las rodean. Es mostrarle al mundo el horror que viven día a día cuando nadie está presente. Es tener la capacidad de no mirar NUNCA más atrás pues se colocan en un punto en el que solo pueden avanzar. Es dejarte en manos de la justicia, esa a la que todos alguna vez tachamos de injusta y lenta.

Denunciar es provocar. Sí, provocar al agresor, desafiándolo por querer que cese el maltrato. ¿creen que él va a soportar tan feliz esa decisión? ¿creen que una firma de un juez va a truncar sus planes de tenerla para él siempre? ¿de verdad creen que él no se cabreará y enfermerá de locura? Todo lo que quiere se le escapa, y a una persona así no le importa nada, pues no tiene nada que perder. Y esto es lo que yo pienso y siento.

Yo, personalmente, NO PUEDO decirle a una mujer que sufre maltrato que denuncie, porque sería sentenciarla a un proceso largo, de noches sin dormir, de juicios para demostrar lo que lleva grabado a fuego en la piel y corazón. Si sale bien, sería perfecto. Pero ¿y si sale mal?. La lista aumenta, ya no serían 51.

También sé que a veces sale bien. Lo sé. Sé que es una salida que está ahí, que las ofrecen, pero no es tan fácil, ni tan buena, como la mayoría cree.

Y ahora les digo a ELLAS. Tened esperanza, porque la vida se abre camino. Porque TENÉIS la FUERZA, la CAPACIDAD, y la INTELIGENCIA para saber cuándo y cómo escapar de esa horrible pesadilla. Denuncia, pide ayuda a quien sea, o piérdete por el mundo, tan solo encuentra la forma de despertarte. POR FAVOR LUCHA Y NO TE RINDAS JAMÁS. Creo en tí. Sé que puedes, no dejes de intentarlo. Eres lista, fuerte, buena, eres una mujer completa, que no te haga creer lo contrario. Siéntete poderosa y libérate. YO TE CREO, creo tu historia. TE APOYO. Te quiero, porque eres energía y luz, y debes brillar. No te van a poder apagar...

martes, 26 de abril de 2011

Vacio

Vacio. Eso es lo que siento.
Vacio por no haber conocido el amor. Por no tener unos buenos padres. Por un hermano casi desconocido. Por unos amigos que no sé si son verdaderos amigos.
Vacio de sentirme sola. Vacio por cargar con un pasado triste y oscuro. Vacio por no tener ni una persona a la que abrazar.
Me siento cansada de luchar por mi futuro desde tan joven. Me siento en deuda, como si tuvera que pagar en esta vida lo que hice en otra.
Inseguridad. Dudo si merezco las cosas buenas. Dudo si merezco las cosas malas. Ya no sé lo que merezco.

Tanto tiempo en la cuerda floja, con la esperanza de llegar al otro extremo y pisar suelo firme... Pero nunca llego, el final está ahí, a la vista, pero no consigo alcanzarlo. La cuerda resultó ser una goma que se estira con malicia con el objetivo de no acabar nunca, como si quisiera empujarme a la nada. Yo no quiero caer, pero no puedo permanecer mucho más tiempo en equilibrio. Me resbalaré, y no habrá nadie abajó para cogerme. Me da miedo que nunca haya nadie. Ese es el vacio. Nadie en la nada.

No pido un millón de amigos ni la familia perfecta, solo alguien que me coja de la mano fuerte y no me suelte, que me mire a los ojos y me diga que todo irá bien, que me abrace de más por todos los abrazos que jamás recibí...

domingo, 16 de enero de 2011

Lágrimas

Puede parecer un invento, pero es totalmente cierto: lloro inconscientemente.
Lloro sin pensar en nada triste o angustioso. Sin sentir miedo. De mis ojos caen lágrimas sin yo querer, sin enterarme. En silencio.
Me pasa por la noche, cuando estoy acostada en la cama. Desde hace unos meses. Tanto tiempo llorando por un motivo, que ahora lo hago por inercia y sin razón ni control.
También por inercia me cuesta dormir. El insomnio viene de serie en mí. Pero derramar lágrimas y darte cuenta de ello porque notas la almohada mojada, creo que es menos común.
Casi cada noche es la misma historia. Sin embargo, no me importa, no me preocupa, es sólo una simple anécdota, y estoy feliz por que sea así.

Creo que esas incontrolables lágrimas son de alivio de poder dormir en paz.

martes, 4 de enero de 2011

Espejo

No puedo saber cómo me ve la gente. Es imposible que mi mente capte de una forma objetiva lo que el espejo le muestra cuando yo me pongo delante. Mi aparencia, para mí, nunca va a ser igual que para los demás.

Hoy, un conocido, no hacía más que repetirme si estaba enfadada con él, que por qué no hablaba. No me pasaba nada. Soy así. Mi estado natural es estar callada, observando, haciendo las cosas en silencio.
Mis amigas, con todo el amor del mundo, me llamaban la niña de ojos tristes. Desde esta mañana que creo que todavía me pueden llamar así. Mi tío y mi madre, aquí sí con descaro, me dijeron hace poco que debería hacer algo con mi imagen, ya que luzco permanente ojeras y nunca me maquillo.

Llevo una mirada triste y cansada. Pero cuando me miro al espejo no veo eso, sino que encuentro el rostro de una mujer con un pasado oscuro, que me sonríe y me dice con sus ojos de caramelo que todo irá bien y que soy fuerte. La veo pecosa, algo paliducha, con una nariz que no es de las más bonitas, pero me sonríe a pesar de todo.

La gente se fija en que aparento algunos años más de los que tengo. Cuando tenía doce, se pensaban que tenía quince. Con dieciséis aparentaba veinte.  Ahora con diecinueve me hechan "veintimuchos".
A la mujer de mi espejo jamás le interesó su físico, se cuida sí, pero por y para ella misma, no para los demás.

Deseo que algún día las personas de mi alrededor vean a la mujer que yo veo siempre frente al espejo.