martes, 18 de septiembre de 2012

Alguien


(Allá por el 2010)

Tengo ganas de llorar. Siento una angustia horrible, el pecho se me oprime y suelto profundos suspiros cada rato. El vacio vuelve a mí.
Cada uno tiene sus historias, sus problemas y nunca dije que los míos fueran los más grave e importantes. Pero yo miro a mi alrededor y a la gente común no le pasa lo que a mí. Soy una concentración de desgracias. De heridas sobre de cicatrices mal curadas. No es que sea pesimista, simplemente mi historia habla por mí.
Siento que no encontré mi lugar todavía, como si no perteneciera a ningún sitio. En clase soy la más pequeña y con diferencia, con ‘mis amigos’ no comparto la forma tan inmadura de ver la vida que tiene ellos, y en casa… uy en casa, ese es el gran secreto de mi vida que algún día gritaré a los cuatro vientos.
Voy de aquí para allá, cambiando de ambientes. Generalmente caigo bien y simpática a pesar de mi carácter, y me dicen (eso dicen, lo juro) que soy muy buena persona. ¿Si tan buena soy, porque me pasan estas cosas?
No quiero un millón de amigos, ni la familia perfecta, ni el mejor novio. Solo quiero a alguien aquí, cerca, a quién poder abrazar de vez en cuando y llorar en su hombro cuando las cosas me salen mal. Necesito que alguien escuche mi historia, que me mire a los ojos y me diga que el pasado no volverá. Que todo irá bien y no debo preocuparme más…