(Martes, 7 de diciembre del 2010)
Estoy viviendo otra vez, después de que la pesadilla se cruzara en mi camino. Tengo una casa que casi es un hogar, aunque espero no quedarme por mucho tiempo, y es que está cerca de él. Todavía no puedo irme a otra ciudad, pero sigo deseándolo con todas mis fuerzas. Empezar de cero y olvidarme de todo lo que pasé.
Aquí es difícil, lo veo por las calles, me cruzo con él con frecuencia... Cuando me lo encuentro sigo agachando la cabeza, esta vez intentando evitar su mirada, esa que me muestra odio, repulsión y superioridad, y hace que me invada un miedo paralizador horrible que me mata por dentro.
Creo que me cambia la cara cuando le veo, siento como que me quedo sin fuerzas y empiezo a ponerme pálida por momentos. Ahora escribiendo esto siento algo parecido. Tengo muchas ganas de dejar el boli y llorar. Solo llorar...