domingo, 8 de abril de 2012

La importancia del SER

La felicidad es efímera. Todos sabemos que no siempre estamos felices, aunque seamos felices.

Bien, yo no era feliz. No había suficientes razones que equilibrar la balanza y sentirme bien. Durante un tiempo, la pesadilla pudo con ello.

Recuerdo como en los veranos, en el pueblo, veíamos por la noche estrellas fugaces. Yo cerraba los ojos y pensaba siempre en algo concreto. Pasaba igual con mis cumpleaños, y en todas las demás situaciones donde se podían pedir deseos: yo rogaba SER feliz.


Hoy puedo decir que mi deseo se hizo realidad.