jueves, 19 de enero de 2012

Margarita

Así se llama la persona que me hizo despertar.

Era 1º de Bach, y yo salía riéndome de clase de lengua, antes de que tocara el timbre. Caminaba sola por el instituto vacío, y la verdad, no recuerdo por qué me reía, ni por qué me habían dejado salir antes. Entré a la cafetería, y estaban las dos chicas que atienden allí, y Margarita, mi profesora de matemáticas.
Y entonces me dijo (palabras textuales, de esto sí que me acuerdo bien) "Por fin conozco la sonrisa de Beatriz".


Lo que pasó después no lo sé, supongo que sonaría el timbre y se llenaría el bar de ansiosos por un bocadillo o un dulce. Yo estaba en otro lado. ¿Por qué razón Margarita me decía después de tanto tiempo que por fin me veía sonreír?

Sus palabras hicieron 'click' en mi cerebro, y éste le pidió a mi alma alguna explicación. Éste último no supo qué contestar. Me quedé parada. A partir de ahí reaccioné. Me percaté de que algo me estaba consumiendo sin darme cuenta. Y darme cuenta fue peor.

El maltrato venía de lejos, pero os juro que hasta ese momento lo creía normal, cotidiano, común. Yo lo pasaba mal en casa, pero creía que "esas cosas pasan" en todos los hijos, que, no sé... yo era como esos adolescentes rebeldes, y por eso merecía gritos y castigos. Lo veía lógico.

Unas semanas más tarde Margarita se acercó a mí para pedirme un favor. Necesitaba que ayudara en el bar por unos meses pues una de las chicas iba a dar a luz. Ella misma me recomendó a la encargada, diciendo que era una alumna ejemplar y muy buena chica, y que no tendrían ni un problema conmigo. Aquello fue mi salvación. Despertar de mi pesadilla fue sentir cada grito y golpe más fuerte que nunca, pero en el instituto me sentía útil. Los profesores se volcaron conmigo y me dejaban salir antes de terminar 3ª hora para llegar y prepararme en el bar. Yo ahora creo que Margarita sabía que algo me pasaba, y que eso podía ayudarme. Ahora escribiendo esto me doy cuenta...

Y no creáis, el despertar de mi pesadilla fue muy largo. No fue fácil asimilar y aceptar que vivía con un maltratador, pero eso ya es otra historia.

Margarita solo dio el disparo de salida.

domingo, 15 de enero de 2012

Ser Feliz Así

¿Qué hacer cuando el hombre que te maltrató durante años conoce donde vives ahora, crees que tiene llaves de tu casa, y sabes bien que guarda una pistola en el cajón?

Así (sobre)vivo. Esperando que ningún día se cumpla lo que acabas de pensar. Ahora sigue imaginando... ¿Tú que harías? ¿Cómo sigues tu vida?

No es tan fácil ser feliz así, ¿no?.

De Mujer A Mujer

Hoy me encontré con mi padre y mi abuela por la calle. Y dudo que fuera casualidad, pues estaban en la hora y lugar dónde quedo siempre con mis amigos. Yo por respeto a mi abuela me acerqué y la saludé. Entonces ella quiso que le diera dos besos a mi padre también. Dije que no, y enseguida esa mujer empezó a echar pestes sobre mí y a mandarme lejos. ¿Qué clase de persona insulta a una víctima y defiende a un claro maltratador?

Lo de mi abuela no es un caso aislado. Por lo que me han contado otras víctimas y lo que he podido ver en reportajes y entrevistas, las familias de ellos casi siempre suelen desechar la idea de que su hijo, hermano o tío sea capaz de algo así. Al apoyarles tan incondicional y ciegamente alimentan la idea de que su actitud es la correcta, y con ello se crecen en su superioridad machista.
Y nosotras recibimos doble maltrato, por parte de él en casa, y por parte de su familia, que ignora el sufrimiento y solo se mueve por lazos..

Llevaba dos días con la sensación de que me los iba a encontrar. Y me los encontré. Andaban con paso firme, como si no les importara nada, sabiendo que yo estaría allí. Pero yo llegaba tarde y los veía desde atrás. En ese momento no sabía si echar a correr en sentido contrario, quedarme quieta (y observar hasta que se fueran de esa calle), o acercarme e intentar ser lo más ciudadana posible saludando a los que un día quise. Como leísteis, hice la tercera.

Y me hicieron daño una vez más.