jueves, 13 de octubre de 2011

51

Ya son 51 mujeres ASESINADAS este año.
51 almas robadas mucho antes de este triste final.
51 golpes en mi corazón.
51 bofetadas a la realidad.

¿Cómo se para esto? Hace mucho tiempo que pienso si las leyes sirven de algo. ¿Un papel impide una puñalada? ¿un artículo en un decreto las defiende de un disparo? ¿acaso es un escudo físico que las proteje de una muerte anunciada? ¿una orden de alejamiento las aleja realmente de su peor pesadilla?

Tantas preguntas.

Hay mucha gente que dice fácilmente "tienen que denunciar, no sé por qué no denuncian" ¿Creen en serio que hasta que llegó él o ella, o vieron esa campaña en la televisión con rostros famosos, ELLAS NO PENSARON en la posibilidad de DENUNCIAR?
Claro, no ven que es tomar la decisión más difícil y que las marcará de por vida, a ellas, y si tuvieran, a sus hijos.

Yo creo que DENUNCIAR es exponerse a las personas que las rodean. Es mostrarle al mundo el horror que viven día a día cuando nadie está presente. Es tener la capacidad de no mirar NUNCA más atrás pues se colocan en un punto en el que solo pueden avanzar. Es dejarte en manos de la justicia, esa a la que todos alguna vez tachamos de injusta y lenta.

Denunciar es provocar. Sí, provocar al agresor, desafiándolo por querer que cese el maltrato. ¿creen que él va a soportar tan feliz esa decisión? ¿creen que una firma de un juez va a truncar sus planes de tenerla para él siempre? ¿de verdad creen que él no se cabreará y enfermerá de locura? Todo lo que quiere se le escapa, y a una persona así no le importa nada, pues no tiene nada que perder. Y esto es lo que yo pienso y siento.

Yo, personalmente, NO PUEDO decirle a una mujer que sufre maltrato que denuncie, porque sería sentenciarla a un proceso largo, de noches sin dormir, de juicios para demostrar lo que lleva grabado a fuego en la piel y corazón. Si sale bien, sería perfecto. Pero ¿y si sale mal?. La lista aumenta, ya no serían 51.

También sé que a veces sale bien. Lo sé. Sé que es una salida que está ahí, que las ofrecen, pero no es tan fácil, ni tan buena, como la mayoría cree.

Y ahora les digo a ELLAS. Tened esperanza, porque la vida se abre camino. Porque TENÉIS la FUERZA, la CAPACIDAD, y la INTELIGENCIA para saber cuándo y cómo escapar de esa horrible pesadilla. Denuncia, pide ayuda a quien sea, o piérdete por el mundo, tan solo encuentra la forma de despertarte. POR FAVOR LUCHA Y NO TE RINDAS JAMÁS. Creo en tí. Sé que puedes, no dejes de intentarlo. Eres lista, fuerte, buena, eres una mujer completa, que no te haga creer lo contrario. Siéntete poderosa y libérate. YO TE CREO, creo tu historia. TE APOYO. Te quiero, porque eres energía y luz, y debes brillar. No te van a poder apagar...

martes, 26 de abril de 2011

Vacio

Vacio. Eso es lo que siento.
Vacio por no haber conocido el amor. Por no tener unos buenos padres. Por un hermano casi desconocido. Por unos amigos que no sé si son verdaderos amigos.
Vacio de sentirme sola. Vacio por cargar con un pasado triste y oscuro. Vacio por no tener ni una persona a la que abrazar.
Me siento cansada de luchar por mi futuro desde tan joven. Me siento en deuda, como si tuvera que pagar en esta vida lo que hice en otra.
Inseguridad. Dudo si merezco las cosas buenas. Dudo si merezco las cosas malas. Ya no sé lo que merezco.

Tanto tiempo en la cuerda floja, con la esperanza de llegar al otro extremo y pisar suelo firme... Pero nunca llego, el final está ahí, a la vista, pero no consigo alcanzarlo. La cuerda resultó ser una goma que se estira con malicia con el objetivo de no acabar nunca, como si quisiera empujarme a la nada. Yo no quiero caer, pero no puedo permanecer mucho más tiempo en equilibrio. Me resbalaré, y no habrá nadie abajó para cogerme. Me da miedo que nunca haya nadie. Ese es el vacio. Nadie en la nada.

No pido un millón de amigos ni la familia perfecta, solo alguien que me coja de la mano fuerte y no me suelte, que me mire a los ojos y me diga que todo irá bien, que me abrace de más por todos los abrazos que jamás recibí...

domingo, 16 de enero de 2011

Lágrimas

Puede parecer un invento, pero es totalmente cierto: lloro inconscientemente.
Lloro sin pensar en nada triste o angustioso. Sin sentir miedo. De mis ojos caen lágrimas sin yo querer, sin enterarme. En silencio.
Me pasa por la noche, cuando estoy acostada en la cama. Desde hace unos meses. Tanto tiempo llorando por un motivo, que ahora lo hago por inercia y sin razón ni control.
También por inercia me cuesta dormir. El insomnio viene de serie en mí. Pero derramar lágrimas y darte cuenta de ello porque notas la almohada mojada, creo que es menos común.
Casi cada noche es la misma historia. Sin embargo, no me importa, no me preocupa, es sólo una simple anécdota, y estoy feliz por que sea así.

Creo que esas incontrolables lágrimas son de alivio de poder dormir en paz.

martes, 4 de enero de 2011

Espejo

No puedo saber cómo me ve la gente. Es imposible que mi mente capte de una forma objetiva lo que el espejo le muestra cuando yo me pongo delante. Mi aparencia, para mí, nunca va a ser igual que para los demás.

Hoy, un conocido, no hacía más que repetirme si estaba enfadada con él, que por qué no hablaba. No me pasaba nada. Soy así. Mi estado natural es estar callada, observando, haciendo las cosas en silencio.
Mis amigas, con todo el amor del mundo, me llamaban la niña de ojos tristes. Desde esta mañana que creo que todavía me pueden llamar así. Mi tío y mi madre, aquí sí con descaro, me dijeron hace poco que debería hacer algo con mi imagen, ya que luzco permanente ojeras y nunca me maquillo.

Llevo una mirada triste y cansada. Pero cuando me miro al espejo no veo eso, sino que encuentro el rostro de una mujer con un pasado oscuro, que me sonríe y me dice con sus ojos de caramelo que todo irá bien y que soy fuerte. La veo pecosa, algo paliducha, con una nariz que no es de las más bonitas, pero me sonríe a pesar de todo.

La gente se fija en que aparento algunos años más de los que tengo. Cuando tenía doce, se pensaban que tenía quince. Con dieciséis aparentaba veinte.  Ahora con diecinueve me hechan "veintimuchos".
A la mujer de mi espejo jamás le interesó su físico, se cuida sí, pero por y para ella misma, no para los demás.

Deseo que algún día las personas de mi alrededor vean a la mujer que yo veo siempre frente al espejo.